¿Cuantas veces hemos escuchado decir a alguien, "yo lo amo más", o "yo doy más de lo que el me da" en forma de lamento, siendo por lo general más común escucharlo del género femenino? Alguna vez, si es que no muy lejana, yo también lo sentí, y ahora me pregunto el porque de ello. Llevo casi dos años de amar a alguien, casi dos años de experimentar este sentimiento que cambio completamente mi vida, mis prioridades, mi mundo interno y externo. Es la primera vez que amo así de esa forma, como cuando por primera vez uno empieza a caminar, pero a diferencia de esta, yo no quiero soltarme y viviría por siempre caminando de su mano. Amar hasta el punto de arriesgarlo todo por esa persona, de procurar que este bien, y que uno también lo este, amar sin importar las criticas o la razón, amar sin importar su situación o de donde viene, amar cada segundo de su tiempo conmigo, amar los sueños que creamos juntos, amar con la única esperanza que sea amada de la misma forma; así lo amo a el.
"Amar sin esperar recibir nada a cambio", uno de las tantas frases dichas por el sacerdote de nuestra parroquia o algún predicador de la palabra del señor. No quiero refutar estas palabras pero pongo otra cita para alimentar este debate...."Uno cosecha lo que siembra", por tanto si uno siembra amor, es lógico que reciba también lo mismo, no obstante, he aquí el punto de mi cuestión inicial, ¿Qué pasa cuando uno siente que la contraparte no esta correspondiendo de la misma manera? ¿Qué pasa, cuando ya no esperamos recibir solo la materia prima, sino el producto elaborado? El amor a mi parecer es algo que nace de forma espontánea, y crece de forma inesperada hasta llegar a su máximo apogeo, ¿pero y luego qué? es aquí luego de esta fase en que se nos vienen todas estas preguntas.
Hace unos días leyendo entre las presentaciones que me mandan a mi correo pude encontrar una cita de Gabriel García Márquez, " No porque alguien no te ame de la forma que tu quieres no significa que no te ame con todo su ser". Quizá tenga razón, y es que todos tenemos distintas formas de amar, porque el amar no es solo algo innato sino también algo que se aprende, algo que aprendemos desde el núcleo de nuestra familia. Al final de mi debate, pude darme cuenta que en algunos casos, no se trata de cantidad, de cuanto me ama; no se trata del amor en sí mismo, sino del acto de amar, de la forma de poder expresar y demostrar su verdadera esencia.

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